Santa Marta está en la franja de mayor radiación del país: el IDEAM ubica el norte del Magdalena por encima de 5,5 kWh/m² al día. Lo difícil no es generar, sino encajar la producción con un consumo turístico que pesa de noche, resistir el salitre y planear un trámite ante Air-e, que sigue operando en el Magdalena mientras avanza su proceso de liquidación.
Contexto local
¿Qué condiciona un proyecto solar en Santa Marta?
Santa Marta ocupa una franja estrecha entre el mar y la Sierra Nevada, y esa vecindad explica casi todo lo que decide un proyecto solar aquí: dentro de un mismo departamento conviven el máximo y el mínimo del recurso solar regional. Por el lado de la demanda, la ciudad vive del turismo y el consumo de una habitación se concentra de noche, justo cuando no hay sol. Y por el institucional, el operador de red es Air-e, intervenido por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios desde septiembre de 2024 y, desde mediados de 2026, dentro de un proceso de liquidación mientras continúa prestando el servicio en Atlántico, Magdalena y La Guajira.
Alta radiación en la costa, la más baja de la región en la Sierra
El Atlas del IDEAM sitúa el norte y el sur del Magdalena entre las zonas con más de 5,5 kWh/m² al día, y el estudio del recurso solar del norte del Caribe de la Universidad del Norte calcula para Santa Marta un potencial neto de 283,7 kWh de electricidad por m² de cubierta al año, una vez aplicadas la eficiencia del módulo y las pérdidas del sistema, por encima de Cartagena y solo por debajo de Barranquilla y Riohacha. El mismo trabajo señala que el macizo de la Sierra Nevada es el sitio de menor radiación anual de la región, con menos de 1.545 kWh/m² al año de radiación incidente. Subir mil metros hacia Minca cambia el cálculo por completo.
Air-e opera y a la vez se liquida
Air-e está bajo toma de posesión de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios desde septiembre de 2024 y, tras el anuncio de liquidación de mediados de 2026, la propia empresa confirmó que sigue prestando el servicio en Atlántico, Magdalena y La Guajira hasta que se defina un nuevo operador. Para un proyecto solar eso significa que el trámite se radica igual, que el expediente conviene presentarlo completo a la primera y que no es prudente firmar contratos con fecha fija de energización.
El hotel consume de noche y el sol sale de día
En un alojamiento turístico la mayor parte de la energía se va en climatizar habitaciones cuando el sistema ya no produce. Lo que sí puede cubrir un sistema fotovoltaico es la carga diurna base: lavandería, cocinas, bombas de piscina, cuartos fríos, ascensores y climatización de zonas comunes. Medir ese perfil con un registrador durante algunas semanas suele arrojar una potencia recomendada bastante menor que la que cabría en la cubierta, y bastante más rentable.
La Sierra recorta las últimas horas de la tarde
En los sectores que miran hacia el oriente, como Bonda, Mamatoco y la salida hacia Minca, el relieve de la Sierra adelanta el atardecer sobre la cubierta y se lleva una parte de la producción vespertina. No es un impedimento, es un dato que se cuantifica con el estudio de sombras y que puede cambiar la orientación del arreglo o la topología del inversor.
Fuera del casco urbano la red no siempre llega bien
En Minca, en Guachaca y en el corredor de la Troncal hacia el oriente hay predios turísticos y agrícolas con red débil o sin red. Allí el proyecto no se dimensiona por el valor de la factura sino por autonomía, por las cargas que deben sostenerse sin falta y por la potencia de arranque de bombas y compresores. Es una ingeniería distinta a la urbana y conviene decidirla antes de elegir equipos.