Para casas y apartamentos que quieren decidir con los números de su propia factura.
01Dimensionamiento a partir de tu consumo real en kWh
02Revisión de cubierta, sombras y tablero antes de cotizar
03Gestión del trámite ante el operador de red
6 a 12meses de factura para dimensionar
Estratos 1 a 3reciben subsidio en la tarifa
Hasta 100 kWtrámite de conexión simplificado
En corto
El tamaño de un sistema solar residencial se calcula con el consumo en kWh de tu factura y su histórico de 6 a 12 meses, no con el área del techo ni con el número de habitaciones.
El estrato cambia lo que vale cada kWh: en Colombia los estratos 1, 2 y 3 reciben subsidio y los estratos 5 y 6 pagan contribución, así que dos viviendas con el mismo consumo pueden tener retornos distintos.
Una vivienda concentra buena parte de su consumo cuando ya no hay sol. Sin baterías, esa energía se sigue comprando a la red y lo que produces de más se compensa como crédito de energía dentro del esquema de autogeneración a pequeña escala.
Instalar sobre una cubierta o una fachada de la copropiedad pasa por la asamblea: la Ley 675 de 2001 exige el 70% de los coeficientes de copropiedad cuando la decisión afecta la destinación de un bien común o disminuye de forma sensible su uso y goce.
Ninguna cifra de ahorro es verificable antes de mirar tu factura, tu horario de consumo y tu cubierta. Una propuesta que promete un porcentaje antes de eso está vendiendo, no calculando.
01
¿Qué datos de tu factura definen el tamaño del sistema?
La factura de energía residencial trae la información que realmente define el tamaño de un sistema solar: el consumo en kWh del periodo, el histórico de los meses anteriores y el valor que tu comercializador cobra por kWh. Ese consumo, y no una cifra genérica de casa promedio, es el punto de partida para calcular la potencia del arreglo en kWp —el kilovatio pico es la potencia del conjunto de paneles medida en condiciones estándar de ensayo— y el número de módulos que caben en tu cubierta.
Un solo mes no alcanza. El consumo de una vivienda cambia con la temporada, con las vacaciones y con los equipos que se suman con el tiempo, así que el dimensionamiento se hace sobre un histórico de 6 a 12 meses. Si en ese periodo hubo una mudanza, un cambio de equipos o meses sin habitar la casa, hay que decirlo: son datos que distorsionan el promedio y llevan a un sistema mal ajustado.
También conviene separar lo que en la factura no depende del consumo. El cargo fijo, el alumbrado público y otros rubros no bajan porque generes tu propia energía, y confundirlos con el componente de consumo es la forma más común de sobrestimar el ahorro de un proyecto residencial.
Consumo en kWh del periodo y promedio de los últimos 6 a 12 meses
Valor cobrado por kWh según tu comercializador
Estrato socioeconómico registrado en el predio
Cargo fijo, alumbrado público y otros rubros que no dependen del consumo
Eventos que distorsionan el histórico: mudanzas, obras, meses deshabitados
02
Estrato, subsidio y contribución: por qué dos casas con el mismo consumo no ahorran igual
La estratificación socioeconómica clasifica los predios residenciales para cobrar de forma diferencial los servicios públicos: los estratos bajos reciben subsidio y los altos aportan una contribución, según explica el DANE, entidad que define la metodología nacional a partir del marco de la Ley 142 de 1994. Esa diferencia se traslada directamente al valor de cada kWh que dejas de comprar.
El razonamiento es simple. Un sistema solar no te paga por generar: te ahorra el kWh que ya no compras. Si ese kWh venía subsidiado, el ahorro por unidad es menor; si venía con recargo de contribución, es mayor. Por eso el mismo sistema, sobre el mismo consumo, produce resultados financieros distintos en un estrato 2 y en un estrato 6.
Los porcentajes concretos de subsidio y contribución los fija la regulación, se aplican sobre rangos de consumo definidos y cambian en el tiempo y entre municipios. No los tomes de una tabla general: léelos en tu propia factura, que es donde aparecen desagregados.
Tratamiento tarifario por estrato en el servicio de energía y su efecto sobre el valor del kWh que dejas de comprar. La clasificación de estratos corresponde a la metodología del DANE.
Estrato
Tratamiento en la tarifa
Efecto sobre el kWh evitado
Estratos 1, 2 y 3
Reciben subsidio en el servicio
El kWh evitado vale menos, porque parte de la tarifa la cubre el subsidio
Estrato 4
Ni subsidio ni contribución
El kWh evitado vale la tarifa plena del comercializador
Estratos 5 y 6
Pagan contribución sobre la tarifa
El kWh evitado vale más: incluye el recargo de contribución
Predio residencial con uso comercial
Se factura bajo tarifa no residencial, no por estrato
Antes de dimensionar hay que confirmar bajo qué tarifa está registrado el medidor
03
¿Cuánto de tu consumo ocurre mientras el sistema está generando?
La curva de carga es el reparto del consumo hora por hora a lo largo del día. En una vivienda típica esa curva no se parece a la de un comercio: la nevera consume las 24 horas, la ducha eléctrica y la plancha aparecen en la mañana, y la iluminación, el televisor, el aire acondicionado de la alcoba y la carga de dispositivos se concentran después de las seis de la tarde, cuando la generación ya cayó.
Esa distancia entre las horas de sol y las horas de consumo es la variable que más pesa en el resultado de un proyecto residencial, más que la marca del panel. Cuanto mayor sea la fracción del consumo que ocurre durante el día, mayor es el ahorro por cada kWp instalado, porque cada kWh autoconsumido evita la tarifa completa y cada kWh exportado se compensa por debajo de ella.
Si la factura no trae discriminación horaria —lo habitual en el mercado regulado residencial— la fracción diurna se estima con un inventario de equipos y de hábitos, o se mide con un registrador en el tablero durante unos días. Cualquiera de los dos caminos es preferible a suponer que toda la energía generada vale lo mismo. Y hay decisiones gratuitas que mejoran el resultado: mover la lavadora, el calentador o la bomba de la piscina a las horas centrales del día sube el autoconsumo sin agregar un solo panel.
Cargas continuas: nevera, congelador, equipos de red, bomba de presión
Cargas de mañana: ducha eléctrica, plancha, secador, horno
Cargas de noche: iluminación, televisión, climatización de alcobas, carga de vehículos
Cargas desplazables: lavadora, secadora, calentador de acumulación, bomba de piscina
Cargas estacionales: ventiladores y aire acondicionado en clima cálido
04
¿Qué pasa con la energía que produces y no consumes en el momento?
Un sistema conectado a la red no necesita baterías para aprovechar lo que la casa produce y no usa al instante. La autogeneración a pequeña escala está regulada por la Resolución CREG 174 de 2021, que reemplazó a la Resolución CREG 030 de 2018 y mantiene la figura del crédito de energía: los excedentes que entregas a la red se permutan contra la energía que importas en el mismo periodo de facturación.
Para instalaciones de hasta 0,1 MW —100 kW, muy por encima de cualquier vivienda— el comercializador cobra por cada kWh permutado únicamente el componente de comercialización. Los excedentes que superan la energía que importaste en el periodo ya no se permutan: se liquidan al precio horario de bolsa, que es un precio de mercado y, por regla general, bastante menor que la tarifa que pagas. Esa es la razón técnica por la que sobredimensionar una vivienda rara vez compensa.
Nada de esto opera sin un medidor bidireccional, el equipo que registra por separado la energía que la casa toma de la red y la que entrega. Su instalación y el registro del sistema como autogenerador se tramitan con el operador de red antes de energizar. En sistemas con entrega de excedentes de hasta 100 kW basta el formato de conexión simplificado previsto en la Resolución CREG 174 de 2021; los tiempos de respuesta dependen del operador y no se pueden prometer como fijos.
Crédito de energía: los excedentes se permutan contra tu importación del periodo
Excedente por encima de lo importado: se liquida al precio horario de bolsa
Medidor bidireccional instalado y sellado por el operador de red
Formato de conexión simplificado para sistemas de hasta 100 kW con excedentes
Inversor con función anti-isla, que desconecta el sistema si la red se cae
¿Necesitas baterías si tu casa está conectada a la red?
Son dos problemas distintos y conviene no mezclarlos. Un sistema conectado a la red resuelve el problema del costo: baja la factura mientras haya sol y, cuando la red se cae, se apaga por seguridad porque el inversor tiene función anti-isla, que impide inyectar energía a una línea que puede estar siendo reparada. Una batería resuelve el problema de la continuidad: mantiene encendidas ciertas cargas durante un corte.
Añadir almacenamiento cambia la ecuación económica, porque la batería es un componente con costo propio, vida útil propia y reemplazo a mitad del horizonte del sistema. Si tu barrio tiene un servicio estable y tu objetivo es la factura, el respaldo suele ser un gasto que no se paga solo. Si en cambio dependes de un equipo médico, trabajas desde casa o los cortes son frecuentes, la conversación deja de ser de ahorro y pasa a ser de disponibilidad.
Cuando hay respaldo, el dimensionamiento no se hace sobre el consumo total de la casa sino sobre un tablero de cargas críticas definido con antelación: qué circuitos siguen vivos, durante cuántas horas y con qué potencia simultánea. Esa lista es la que fija la capacidad del banco, no un número redondo de kWh.
Sin baterías: el sistema se apaga durante un corte de red, por seguridad
Con baterías: se define un tablero de cargas críticas y una autonomía objetivo
La autonomía se calcula en horas de operación real, no en capacidad nominal
El reemplazo del banco entra en el costo del ciclo de vida del proyecto
¿Qué revisa una evaluación técnica de tu cubierta?
Antes de hablar de potencia hay que saber qué área es realmente utilizable. La evaluación mira orientación e inclinación, sombras del entorno a distintas horas del día —un árbol, un tanque, la culata del vecino o una antena pesan más de lo que parece—, el estado y el material de la cubierta, la ruta del cableado hasta el tablero y el espacio libre para hacer mantenimiento sin pisar los módulos.
El material de la cubierta condiciona el tipo de estructura y de fijación, y es el punto donde más se decide la durabilidad del montaje. Una teja de barro no se resuelve como una lámina trapezoidal, y una losa de concreto exige un criterio de anclaje que no comprometa la impermeabilización. Si la cubierta está próxima al final de su vida útil, lo razonable es resolverla antes: desmontar y volver a montar un sistema para cambiar tejas cuesta más que hacerlo en el orden correcto.
El montaje y la conexión eléctrica los ejecuta personal eléctrico certificado y la instalación debe cumplir el RETIE, el Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas del Ministerio de Minas y Energía, cuya versión vigente se expidió mediante la Resolución 40117 de 2024, modificada después por la Resolución 40304 de 2025 y por la Resolución 40284 de 2026. Esa última modificación toca de lleno a la vivienda: las instalaciones de autogeneración conectadas a la red con capacidad inferior a 10 kVA quedaron exentas de la certificación plena, y en esa franja cae buena parte de los sistemas residenciales. La exención es del trámite, no del reglamento: la instalación sigue obligada a cumplir los requisitos técnicos aplicables y quien la ejecuta sigue respondiendo por ella. Cuando la certificación sí se exige, no es un formalismo: es el respaldo de que el diseño, la construcción y la inspección quedaron en manos con responsabilidad definida.
Qué condiciona el montaje según el tipo de cubierta de una vivienda y qué punto conviene verificar en la visita técnica.
Tipo de cubierta
Qué condiciona el montaje
Punto crítico a verificar
Losa de concreto
Admite estructura con inclinación y orientación ajustables
Anclaje y lastre sin comprometer la impermeabilización
Teja de barro o cerámica
Requiere ganchos que apoyan en la correa, no sobre la teja
Fragilidad de la teja al tránsito de montaje y mantenimiento
Teja de fibrocemento
Fijación pasante sellada sobre las correas existentes
Edad y estado del material antes de sumar carga
Lámina metálica trapezoidal
Fijación sobre la cresta del perfil con sellado
Espesor de la lámina y estado de su anclaje a la estructura
Cubierta engargolada tipo standing seam
Abrazaderas que no perforan la lámina
Compatibilidad de la abrazadera con el perfil específico
Cubierta compartida en copropiedad
El área útil y la fachada visible son bienes comunes
Autorización de la asamblea antes de fijar la potencia instalable
Paneles en conjunto o edificio: qué exige la propiedad horizontal
En una copropiedad la cubierta, las fachadas, los ductos y el cuarto técnico suelen ser bienes comunes, y sobre ellos ningún propietario decide por su cuenta. La Ley 675 de 2001 establece que ciertas decisiones exigen mayoría calificada del 70% de los coeficientes de copropiedad, entre ellas los cambios que afecten la destinación de bienes comunes o que impliquen una disminución sensible en su uso y goce. Ocupar la terraza común con un arreglo fotovoltaico puede caer en ese supuesto, y por eso el orden correcto es consultar el reglamento de la copropiedad antes de encargar un diseño.
Hay una decisión previa que define todo el proyecto: a qué medidor se conecta. Un sistema que alimenta el medidor de zonas comunes —ascensores, bombas de presión, iluminación de pasillos, portería— beneficia a toda la copropiedad y se financia con el presupuesto común. Un sistema que alimenta un apartamento concreto exige resolver cómo se atribuye el área de cubierta y cómo se llevan los conductores por ductos comunes hasta ese medidor individual.
Conviene también dejar por escrito quién responde por el mantenimiento, quién asume las filtraciones si aparecen, cómo se maneja la garantía de la impermeabilización y qué pasa si un propietario vende su inmueble. Son acuerdos administrativos, no técnicos, pero son los que suelen frenar proyectos que ya tenían el diseño resuelto.
Reglamento de propiedad horizontal y calificación de la cubierta como bien común
Decisión sobre medidor de zonas comunes frente a medidor individual
Mayoría requerida en asamblea según el tipo de decisión
Responsabilidad sobre impermeabilización, filtraciones y mantenimiento
Acceso seguro a cubierta para limpieza e inspección
08
Formas de pago e incentivos: qué aplica a una vivienda y qué no
Los incentivos de la Ley 1715 de 2014, modificada por la Ley 2099 de 2021, están construidos alrededor de la tributación: la deducción especial opera sobre el impuesto de renta y la depreciación acelerada sobre activos contabilizados. Un hogar que no declara renta, o que declara sin renta líquida suficiente, no tiene contra qué aplicar la deducción. Los otros dos funcionan distinto: la exclusión de IVA y la exención de arancel recaen sobre los bienes y servicios del proyecto certificados ante la UPME y no exigen ser declarante, aunque sí ese certificado previo, cuyo trámite tiene un costo y suele gestionarse en la cadena de suministro y no en la caja del hogar.
Dicho de otro modo: en el sector residencial el beneficio principal casi siempre es el ahorro en la factura, no el incentivo tributario. Presentar los cuatro incentivos de la Ley 1715 como si fueran un descuento automático para cualquier vivienda es un error frecuente en las propuestas y conviene detectarlo.
Sobre la forma de pago, lo que corresponde exigir es transparencia, no una promesa. Pide que la propuesta separe el valor de los equipos, la estructura, la mano de obra eléctrica, la ingeniería y el trámite ante el operador de red, y que indique con claridad si hay financiación, quién la otorga, a qué tasa y con qué plazo. Comparar propuestas por el costo por kWp instalado —el valor total dividido entre la potencia del arreglo— dice mucho más que comparar cifras totales de proyectos de tamaños distintos.
Deducción en renta: solo útil si declaras y tienes renta líquida contra la cual aplicarla
Exclusión de IVA y exención de arancel: no dependen de declarar renta, pero sí del certificado previo de la UPME
Propuesta desagregada: equipos, estructura, mano de obra, ingeniería y trámite
Costo por kWp instalado como criterio de comparación entre propuestas
Condiciones de financiación explícitas: entidad, tasa, plazo y seguros asociados
El consumo en kWh del periodo, el histórico de los últimos 6 a 12 meses, el valor cobrado por kWh y el estrato del predio. Conviene además identificar el cargo fijo y el alumbrado público, porque son rubros que no bajan aunque generes tu propia energía y confundirlos infla el ahorro estimado.
Sí. En Colombia los estratos 1, 2 y 3 reciben subsidio en el servicio de energía y los estratos 5 y 6 pagan una contribución. Como un sistema solar ahorra el kWh que dejas de comprar, ese kWh vale menos cuando venía subsidiado y más cuando venía con recargo. Dos casas con idéntico consumo pueden tener retornos distintos solo por esa diferencia.
No como un pago en efectivo. Bajo la Resolución CREG 174 de 2021, que reemplazó a la Resolución CREG 030 de 2018, los excedentes se permutan contra la energía que importas de la red en el mismo periodo mediante el crédito de energía. Lo que exceda esa importación se liquida al precio horario de bolsa, que suele ser bastante menor que la tarifa que pagas: por eso sobredimensionar una vivienda rara vez compensa.
Puede servir, pero el cálculo cambia. La energía que consumes de noche se sigue comprando a la red, y la que generas de día y no usas se compensa por debajo de la tarifa. En ese escenario el sistema rinde menos por kWp instalado que en una vivienda con consumo diurno, y conviene evaluar antes si es posible desplazar cargas como la lavadora, el calentador o la bomba de la piscina a las horas centrales del día.
Sí, cuando el sistema ocupa cubierta, fachada o ductos comunes. La Ley 675 de 2001 exige mayoría calificada del 70% de los coeficientes de copropiedad para decisiones que afecten la destinación de un bien común o que disminuyan de forma sensible su uso y goce. El primer paso es leer el reglamento de la copropiedad y llevar el tema a la asamblea antes de contratar cualquier diseño.
Depende del material, del estado y de la edad de la cubierta, y del sistema de fijación que se use. Una lámina delgada o una teja envejecida no se comportan igual que una losa de concreto. Antes de montar conviene revisar el estado del techo, confirmar con el fabricante de la cubierta cómo queda su garantía frente a las perforaciones o abrazaderas previstas, y resolver primero cualquier reemplazo pendiente.
Depende del incentivo. La deducción en renta de la Ley 1715 de 2014, modificada por la Ley 2099 de 2021, permite descontar el 50% del valor de la inversión en un plazo no mayor a 15 años, sin que lo deducido en un año supere el 50% de la renta líquida: solo rinde si declaras renta y tienes renta líquida contra la cual aplicarla, y lo mismo ocurre con la depreciación acelerada, que presupone activos contabilizados. La exclusión de IVA y la exención de arancel no dependen de que seas declarante, porque recaen sobre los bienes y servicios del proyecto, pero sí exigen el certificado previo de la UPME, cuyo trámite tiene un costo que en un sistema residencial pequeño puede pesar más que el beneficio. Conviene revisarlo con un asesor tributario antes de contar con él.
Debe mostrar de dónde salen los números: el consumo histórico usado, la fracción de consumo diurno asumida, la irradiación de referencia, las pérdidas consideradas y la producción anual estimada en kWh. Si la propuesta arranca con un porcentaje de ahorro y no con tu consumo, o si la potencia propuesta se explica por el área de techo disponible en vez de por lo que consumes, hay un problema de método antes que de precio.
El siguiente paso es simple
Hagamos que la energía trabaje.
Cuéntanos sobre tu proyecto y te ayudamos a definir la solución adecuada antes de pedir cotizaciones.